En la inmensidad del tiempo, en el místicismo de unas pocas luces encendidas en medio de la oscuridad sofocante, en el sonido abrumante de las cigarras en los árboles que resultan no ser árboles y que tampoco hay cigarras y mucho menos sonido, en la notoriedad de la realidad por encima de la vanidad, por encima de las palabras, de los besos y los lego-críterios reconstruibles a conveniencia de la estancia lunar; es ahí donde, generalmente, despertamos para darnos cuenta que la vida no se toma como un sueño o como un viejo y desgastado cuento de hadas donde todo termina con "y vivieron felices", que tenemos esa realidad que se nota por delante de muchas cosas (casi todas conocidas y comprobadas) y que debemos salir a tomarla como se toman los dulces cuando caen de una piñata.Esto es lo que somos, realidad, existencia, y no deben importarnos cosas triviales y sin sentido que sólo nos roban energía inutil por que al final van a terminar como empezaron pero esta vez dentro de un frio contenedor para basura; las personas que se han preocupado por esa realidad, por esa existencia, han alcanzado cosas grandes, y estoy seguro que no temen parecer como Huckleberry Hound mientras cantan "Oh my darling, oh my darling, oh my darling Clementine", recordando el pasado pero sin dejar de lado el presente.
Deberiamos vivir todos en el país del nunca jamás y no crecer como Peter Pan y además cada uno tener su Wendy y su Campanita, y poder caminar de la mano de Mickey Mouse, creyendo en un futuro esperanzador por encima de las montañas.
Está es la realidad, nuestra realidad, mi realidad, la real y transparente, la que no se esconde por que siempre se encuentra, la que viene con la capacidad de jactarse de las cosas buenas por que las malas han quedado muy lejos para recordarlas y que nos permite (me permite), ver directamente a los ojos de Thaleia sin temer condenas absurdas que un día aparecieron. Creo que el nuevo calor ha llegado, o si no está cerca. Que alumbren las luciernagas de cosquillitas en el estomaguito privilegiado con luz anti-oscuridad y anti-falsedad. Desearía que esa lucecita realmente existiera.
Fotografía tomada de:
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Texto © Nelson Felipe