sábado, agosto 28, 2010

Tangerine Flavored


Mantenía cerrados los ojos por un largo rato, quería mirar, quería espiar bajo mis párpados y ver, exactamente, que sucedía frente a mi. Había en el lugar un olor agradable, una brisa fría y una luz a un lado que venía de un raro cuarto que nunca supe para que servía. El cielo, el cielo crecía inmenso tras de mi, bastante estrellado, bastante adornado con retazos de nubes místicas de colores psicodélicos cual caleidoscopio setentero.

Al fondo las luces de la ciudad salían de los edificios en donde la gente continuaba su vida al mismo ritmo caótico de siempre, mientras yo sólo tenía ese instante inmortal que pretendía ser más duradero de lo que realmente estaba siendo. Mis manos no sabían que hacer mientras la música, que no estaba sonando, avanzaba en sus compaces. Podía sentir todo mi cuerpo, preso de una autonomía total, atado en cabal libertad, consciente de todo cuanto sucedía, vivo, mio. Mi corazón empezaba a latir más fuerte mientras se formaba un vacío absoluto en mi estómago como si estuviera cayendo, pero sabiendo que no llegaría al suelo. El viento susurraba poemas, mientras el silencia de la noche fluía a borbotones y podía escucharme respirar. Intentaba pensar en algo, pero muchas ideas se agolpaban al tiempo y formaban un revoltijo inexpugnable que prefería olvidar antes que intentar desenmarañar. Entonces abría mis ojos para descubrir con alegría, frente a mi, tus ojos cerrados que lentamente se abrían. Luego venía el abrazo. Luego venía la brisa. Luego venían las ganas de abrir, otra vez, los ojos para ver, exactamente, que sucedía frente a mi

domingo, agosto 15, 2010

Susceptibilidad Paradójica Imaginativa



Advertencia: El siguiente texto no es un poema, por lo que no esperen encontrar bonitas rimas o métrica alguna. Tampoco está escrito en prosa. Es sólo algo que surgió en un lugar cualquiera, en un momento cualquiera, de un día cualquiera, pero no sobre un asunto cualquiera.

¿Cómo no preguntarme?
Si la lluvia cae sola del cielo
Si la luna se dibuja en colores
Si las flores bailan al viento
Si las luces esconden deseos

¿Cómo no imaginarte?
Si los sueños no tienen complejos
Si la realidad se ríe por todo
Si el aroma se mantiene indeciso
Si el sabor no conoce diluvio

¿Cómo no emocionarme?
Si la soledad se aferra al silencio
Si el calor no se siente en invierno
Si la alegría se dibuja en un momento
Si el rubor se mantiene despierto

¿Cómo no respirarte?
Si el aire escasea de noche
Si los ojos brillantes se esfuman
Si las sonrisas encienden el alba
Si el aliento mantiene puras las ganas



¿Cómo no callarme?
Si las palabras de pronto no hilan
Si las frases, a tiempo, se esconden
Si las letras despavoridas huyen
Si las ideas se refugian del frío

¿Cómo no esperarte?
Si el tiempo no tiene malas intenciones
Si el reloj no marca las horas
Si el calendario anda de vacaciones
Si las prisas se han largado sin aviso

Pero entre todo lo que pasa
entre las palabras que se caen
entre las miradas que se cruzan
entre las melodías que se dibujan
Entre todo eso, no pasa nada
Sólo pasa el día, pasa la noche
pasa la lluvia, pasa el sabor
pasa tu aroma, pasa tu azul

Y no pasa nada
ni queriendo, ni sin querer
ni una bomba desinflada
ni el sabor a ti, mujer

Nelson Felipe Blanco Jaimes