viernes, septiembre 17, 2010

Direcciones Distintas



"Pueblo largo y cojudo,
barril sin fondo de mierda,
ojalá pase un río más largo
y lo borre del mapa y se pierda"


Hila las letras, hila la vida, hila mi mente, mis ganas, mis lagrimas. Hila algo, lo que sea, un puñado de harina, una pizca de sal. Hila los sabores, hila las emociones, hila las gotas de lluvia suave, esa misma, maldita sea, que no moja, pero desespera. Hila el marfil, el de la torre, el estúpido marfil que no debió regresar. Hílame a mi, por que quede a pedacitos, a retazos inconclusos.

Ya no se que hacer, tocar más puertas o aguantar la intemperie, la incertidumbre. Maldita sea, la suerte, la loca, la amarga, la tuya o la mía, maldita sea la profecía que se tejió, malditos los pensamientos que me roban la calma, malditas las circunstancias y el temblor de las manos. Benditos los inconclusos, que viven por días, que lloran por años.

Te estrujaría en un abrazo, para que no te salieras de mi alma, pero mi alma ya se cerró y te quedaste afuera sin llave, o yo me quedé dentro encerrado.

Nos queda el olvido y el alcohol, y ni el alcohol me queda ya, ni la negra, ni la blanca, ni el naranja infinito, ni el verde monstruoso.

Tal vez Rocamadour me extienda los brazos, o la Venus de Milo, que no tiene; o Caliope, o Thaleia o las Moiras se apiaden de mi y me tejan una trenza de miel, a ver si logro quitarme el salado sabor de la boca.

Lo sabía, carajo, como lo sabía, tanto que me asusta saber que sabía. Pensé que llegaría, y llegó (más pronto que tarde), el momento de recoger los pedazos, armar un feo colage, gritarle a la vida: "Maldita, sáquemelo un poquito"; el momento inoportuno de escuchar el "te lo dije", el momento infinito de mirar por la venta esperando que suene aquel bonito timbre que no va a sonar. Ese momento, nostálgico, puro, humano, de sentirse como mierda en el asfalto.

Es duro, pero no es la primera, ni será la última, vez que deba caminar por inercia, sabiendo en en sentido contrario se larga la felicidad, y no tener el valor de girar la mirada por miedo a las represalias. Abreven los pezones con sal, de la mujer de Lot.

Se encharcaron tus ojos, se encharcaron los míos, nos fundimos en un doble abrazo, como de despedida de puerto y sin volver a mirarnos nos fuimos caminando en direcciones distintas; las mismas direcciones distintas en las que veníamos caminando cuando, un día (por azares absurdos) no encontramos. Pero mi querida (y que bien suena "mi querida"): la tierra es redonda y algún día seremos mayores

sábado, agosto 28, 2010

Tangerine Flavored


Mantenía cerrados los ojos por un largo rato, quería mirar, quería espiar bajo mis párpados y ver, exactamente, que sucedía frente a mi. Había en el lugar un olor agradable, una brisa fría y una luz a un lado que venía de un raro cuarto que nunca supe para que servía. El cielo, el cielo crecía inmenso tras de mi, bastante estrellado, bastante adornado con retazos de nubes místicas de colores psicodélicos cual caleidoscopio setentero.

Al fondo las luces de la ciudad salían de los edificios en donde la gente continuaba su vida al mismo ritmo caótico de siempre, mientras yo sólo tenía ese instante inmortal que pretendía ser más duradero de lo que realmente estaba siendo. Mis manos no sabían que hacer mientras la música, que no estaba sonando, avanzaba en sus compaces. Podía sentir todo mi cuerpo, preso de una autonomía total, atado en cabal libertad, consciente de todo cuanto sucedía, vivo, mio. Mi corazón empezaba a latir más fuerte mientras se formaba un vacío absoluto en mi estómago como si estuviera cayendo, pero sabiendo que no llegaría al suelo. El viento susurraba poemas, mientras el silencia de la noche fluía a borbotones y podía escucharme respirar. Intentaba pensar en algo, pero muchas ideas se agolpaban al tiempo y formaban un revoltijo inexpugnable que prefería olvidar antes que intentar desenmarañar. Entonces abría mis ojos para descubrir con alegría, frente a mi, tus ojos cerrados que lentamente se abrían. Luego venía el abrazo. Luego venía la brisa. Luego venían las ganas de abrir, otra vez, los ojos para ver, exactamente, que sucedía frente a mi

domingo, agosto 15, 2010

Susceptibilidad Paradójica Imaginativa



Advertencia: El siguiente texto no es un poema, por lo que no esperen encontrar bonitas rimas o métrica alguna. Tampoco está escrito en prosa. Es sólo algo que surgió en un lugar cualquiera, en un momento cualquiera, de un día cualquiera, pero no sobre un asunto cualquiera.

¿Cómo no preguntarme?
Si la lluvia cae sola del cielo
Si la luna se dibuja en colores
Si las flores bailan al viento
Si las luces esconden deseos

¿Cómo no imaginarte?
Si los sueños no tienen complejos
Si la realidad se ríe por todo
Si el aroma se mantiene indeciso
Si el sabor no conoce diluvio

¿Cómo no emocionarme?
Si la soledad se aferra al silencio
Si el calor no se siente en invierno
Si la alegría se dibuja en un momento
Si el rubor se mantiene despierto

¿Cómo no respirarte?
Si el aire escasea de noche
Si los ojos brillantes se esfuman
Si las sonrisas encienden el alba
Si el aliento mantiene puras las ganas



¿Cómo no callarme?
Si las palabras de pronto no hilan
Si las frases, a tiempo, se esconden
Si las letras despavoridas huyen
Si las ideas se refugian del frío

¿Cómo no esperarte?
Si el tiempo no tiene malas intenciones
Si el reloj no marca las horas
Si el calendario anda de vacaciones
Si las prisas se han largado sin aviso

Pero entre todo lo que pasa
entre las palabras que se caen
entre las miradas que se cruzan
entre las melodías que se dibujan
Entre todo eso, no pasa nada
Sólo pasa el día, pasa la noche
pasa la lluvia, pasa el sabor
pasa tu aroma, pasa tu azul

Y no pasa nada
ni queriendo, ni sin querer
ni una bomba desinflada
ni el sabor a ti, mujer

Nelson Felipe Blanco Jaimes

jueves, julio 29, 2010

Tengo ganas



Tengo ganas de hablarte
de dejar caer palabras
ganas de decirte todo
ganas de callarlo todo

Tengo ganas de acercarme
de correr sin prisa
ganas de llevarte al cielo
ganas de tocarte el pelo

Tengo ganas de apostarte
todo, hasta mi camisa
ganas de ganar un poco
ganas de volverme loco





Tengo ganas de soñarte
de regalarte la luna
ganas de pedir que entres
ganas de pensarte siempre

Tengo ganas de alegrarte
de robarte, sin miedo, un instante
ganas de gritar al viento
ganas de decir que siento

Así, que me quedo con mi ganas
mis notas, mis celos y mi abril
mi frío de noche obscura
y tu silueta, tarta de luna




Nelson Felipe Blanco Jaimes

sábado, julio 24, 2010

About red noses


Love therapy :)


Sixth Patch

sábado, julio 10, 2010

About....

This song is about a girl, about ears, about shoes, about hearts, about choices, about you, about me, about everything

And the only clear thing that it says, is that I can't see you every nigth.... free




I need an easy friend. I do, with an ear to lend
I do think you fit this shoe. I do, won't you have a clue

I'll take advantage while. You hang me out to dry
But I can't see you every night, free

I standing in your line. I do hope you have the time
I do pick a number too. I do keep a date with you

I need an easy friend. I do, with an ear to lend.
I do think you fit this shoe. I do, won't you have a clue.

I'll take advantage while. You hang me out to dry.
But I can't see you every night. No I can't see you every night, free. I do

sábado, julio 03, 2010

Dista------------------------------------------------ncia



Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía



Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto





Neftalí Reyes Basoalto

martes, junio 29, 2010

Osadía Atemporal



"La calle de las delicias" le llamaban a esa fea calle de ese feo sector de esa fea ciudad. A falta de reloj, el sol marcaba como las cuatro. Era un junio cualquiera, como casi todos y la melancolía se hacía ligera y podía respirarse.

- "Maria Teresa, ay Maria Teresa" - gritaba la botella, mientras aparecía a contra luz una silueta apretada, un tanto joven, un tanto vieja, un tanto puta; y de sus labios rojos como la sangre salía siempre la misma frase, desgastada de tanto repetirse:

- Otra vez por aquí don Nicanor - y siempre la misma respuesta: - otra vez por aquí, Juanita -, como en una rutina tonta pero necesaria.

- "Maria Teresa, ay Maria Teresa" - gritaba el mostrador. Era un bar de mala muerte, de esos de rocola en el rincón, de olor a humo pesado, de ranchera y bandoneón; tenía un poco sucias las mesas, viejas las sillas y manchadas las paredes, pero en medio de su profunda tristeza, no había lugar más puro, más primitivo, más básico y sencillo, más digno de don Nicanor. Idílico lugar el bar aquel, puesto sobre la calle de las delicias y no menos feo que el rededor, abría sus puertas de tres a seis, de Martes a Domingo y de par en par.

Juanita, con una vida nada fácil, se paseaba por la calle de las delicias, esperando que algún buen corazón le lanzara la buena suerte; trabajaba en un idílico lugar, puesto sobre la calle de las delicias y no menos feo que el rededor, abría sus puertas de tres a seis, de Martes a Domingo y de par en par. Era la única mesera y de paso, la única razón de muchos clientes que concurrían al lugar y que esperaban con sonrisas y piropos malgastados pagar la cuenta y si tenían suerte pagar también el cuarto en dónde Juanita, casi a diario, esperaba que algún buen corazón le lanzara la buena suerte.

- Ay, don Nicanor, cuando va a dejar de beber - Preguntaba Juanita, mientras limpiaba la mesa de aquel señor ya un poco mayor. - Cuando vuelva Maria Teresa; si la ves, dile que la estoy esperando -.

- Nicanor, no olvides que te amo - Dijo Maria Teresa mientras recogía las maletas y se largaba de la casa. - Si así es como me amas, prefiero que me odies - respondió don Nicanor mientras veía a su amor salir por la puerta de su casa, después de eso no se ha vuelto a enamorar.

- Naciste sola y morirás sola - le repetía la dueña de la pensión cada vez que veía llorar a Juanita porque el hombre de turno se había ido sin despedirse, veía como se pasaban los años, entre ebrios y borrachos, y ella seguía sola, como al principio.

"La calle de las delicias" le llamaban a esa fea calle de ese feo sector de esa fea ciudad. A falta de reloj, el sol marcaba como las cuatro. Era un junio cualquiera, como casi todos y la melancolía se hacía ligera y podía respirarse.

- Hoy será como siempre, don Nicanor, un día como cualquier otro - Dijo Juanita, al pasar junto a la mesa y recoger una colilla de cigarrillo del suelo. - No estés tan segura - dijo don Nicanor con una pícara sonrisa mientras observa con deseo el monumental revoltijo de carne y huesos que usaba Juanita como cuerpo - no estés tan segura, muchacha , me lo dice mi buen corazón -

miércoles, junio 23, 2010

Ven, te invito un café


Te invito un café
Un café con aroma de aguardiente
Con sabor a besos mañaneros
Un café lleno de sueños
Endulzado con una pizca de caricias
Con destellos de verdades
Con góticas de mentira
Con amores pasajeros
Y abrazos de corazón

Te invito un café de historias
Un café lleno de palabras
Un café para contar
Y si es preciso, otro para olvidar

Te invito un café
Dibujado en una tira de historietas
Pintado en un lienzo carmesí
Adornado con florecitas de Liz
Con sal en la heridas
Con labial rojo carmín














Te invito un café
Entre notas musicales
Entre Re, Fa, Sol, Mi, Fa
Acompañado de humedales
Con el arpegio de Don´t Cry

Te invito a descubrir el mundo
A caminar sin desandar
A ser feliz, a imaginar
A sonreír al despertar
Te invito a perseguir los sueños
A gritar en libertad
A sentir el viento soplar
A vivir, y de paso disfrutar

Ven, te invito un café
Para soñar despiertos
Para volar sin alas
Para creer que puedes
Para llorar si quieres
Para actuar con ganas
Para querer sin mente


Nelson Felipe Blanco

sábado, marzo 20, 2010

Ni más ni menos, justo así




VICEVERSA


Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte

Tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte

Tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte

O sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa

Mario Benedetti

jueves, marzo 18, 2010

Cuadrilátero

Esto es lo que pasa cuando asumes que está bien:

Pedro, un indivudo normal como cualquier otro, se encontró de frente con Teresa, una mujer normal como cualquier otra. Pedro arrugó la frente mientras miraba fijamente a Teresa. Teresa pensaba: "que lindas arrugas ".

Joaquín, un loco soñador amante de los buenos versos y el café, se encontró mirando detenidamente a Mariana, una loca soñadora amante de los buenos versos y el café. Mariana miraba fijamente el punto rojo en la tercera baldosa del piso del lugar. Joaquín pensaba: "que linda desatención".

Una mañana, diferente de cualquier otra, Mariana se encontró delante del mostrador del lugar donde Pedro trabajaba.

Tres meses después, Joaquín se encontró mirando el punto rojo de la tercera baldosa del lugar. Mismo punto que miraba Teresa mientras pensaba por que Pedro se había ido con aquella mujer que conoció mientras trabajaba en aquel mostrador

martes, febrero 16, 2010

Your big brown eyes


Me encontré recostado esperando que sonara aquel bonito timbre que no iba a sonar. Yo sabía, muy dentro de mí, que no sonaría; pero no me importó, seguí recostado esperando que sonara aquel bonito timbre que no iba a sonar.

Me encontré sentado esperando que sonara aquel bonito timbre que no iba a sonar. Yo sabía, muy dentro de mí, que no sonaría; pero no me importó, seguí sentado esperando que sonara aquel bonito timbre que no iba a sonar.

Me encontré de pie esperando que sonara aquel bonito timbre que no iba a sonar. Yo sabía, muy dentro de mí, que no sonaría; pero no me importó, seguí de pie esperando que sonara aquel bonito timbre que no iba a sonar.

Me encontré caminando esperando que sonara aquel bonito timbre que no iba a sonar. Yo sabía, muy dentro de mí, que no sonaría; pero no me importó, seguí caminando esperando que sonara aquel bonito timbre que no iba a sonar.

Me encontré frente a ti esperando que sonara aquel bonito timbre que no iba a sonar. Yo sabía, muy dentro de mí, que no sonaría; pero no me importó, seguí frente a ti esperando que sonara aquel bonito timbre que no iba a sonar.

Y entonces me detuve, más por tus ojos que por la convicción de que no sonaría. Que no le vería. Que no le sentiría.

Y fue ahí, cuando descubrí que no importa lo que pase, tus ojos siempre derribarán mis convicciones y detendrán mi espera.

Aahhhhhh!

lunes, febrero 01, 2010

And it was called yellow

Mientras el sol de medio día me golpeaba la mejilla derecha y las piernas se me calentaban por el calor que esas raras piedras emanaban en mi asiento, pensé mucho y descubrí que en realidad todo es amarillo :)


And it was called yellow :)