
Esto es lo que pasa cuando asumes que está bien:
Pedro, un indivudo normal como cualquier otro, se encontró de frente con Teresa, una mujer normal como cualquier otra. Pedro arrugó la frente mientras miraba fijamente a Teresa. Teresa pensaba: "que lindas arrugas ".
Joaquín, un loco soñador amante de los buenos versos y el café, se encontró mirando detenidamente a Mariana, una loca soñadora amante de los buenos versos y el café. Mariana miraba fijamente el punto rojo en la tercera baldosa del piso del lugar. Joaquín pensaba: "que linda desatención".
Una mañana, diferente de cualquier otra, Mariana se encontró delante del mostrador del lugar donde Pedro trabajaba.
Tres meses después, Joaquín se encontró mirando el punto rojo de la tercera baldosa del lugar. Mismo punto que miraba Teresa mientras pensaba por que Pedro se había ido con aquella mujer que conoció mientras trabajaba en aquel mostrador