viernes, abril 10, 2009

Buenas salenas cronopio, cronopio


Hace ya un tiempo que no escribo sobre como me siento, más que por falta de tiempo ha sido por falta de sentimientos; porque ¿cómo podría un pintor dibujar la Venus desnuda si no la está viendo?.... Hay una forma, que es a golpe de recuerdos, pero en este congestionado siglo es, sin duda, muy difícil vivir del pasado; ese pasado que nos atormentó o que nos alegró está ya muy lejos de nuestro alcance y además sobre valuado; aunque siempre será agradable sentarse a ver el ocaso e intentar recordar como solían ser cosas que tal vez ya no veamos, o que tal vez nunca vivimos

Ahora bien, podemos ser como los aburridos famas que fijan sus recuerdos, y luego los envuelven en telas negras que marcan con notas para dejarlos parados contra la pared de la sala. O ser como los hermosos cronopios que dejan sus recuerdos libres por la casa para que corran y rían y formen algarabía. ¿Y por qué los famas envuelven sus recuerdos y los cronopios no?, es sencillo, por que los famas no tienen la capacidad, mágica o mística (según como se vea), de poder vivir con su pasado, de interactuar con él sin que afecte su presente y, ya sea, bueno o malo el recuerdo prefieren relegarlo a un oscuro escondite desde donde no puede afectarles, que cobardes son; lo bueno de eso es que (supongo yo) esos recuerdos envueltos, de hecho, no pueden afectar a los famas que viven su aburrida vida presente

En el otro lado de la moneda (o de lo que sea que se maneje como homólogo de la moneda en ese Cortázar-mundo) están los hermosos cronopios, que prefieren dejar sus recuerdos libres por la casa, y cuando se los encuentran corriendo los acarician un poco y les advierten que tengan cuidado de no caer o de tropezarse por las escaleras; la algarabía de sus recuerdos no les impide a los cronopios llevar su vida normalmente; con todo ese montón de recuerdos sueltos por ahí son felices y cantan hermosas melodías y dibujan veloces gaviotas en las caparazones de las tortugas y soplan las flores para que bailen. Los valientes cronopios dejan sueltos sus recuerdos por que tienen perfectamente claro que son parte de un pasado que ya no existe y que, por tanto, no puede afectarles, tienen muy bien marcado el límite y viven su presente sin entrar en conflicto con su pasado, mantienen un buen equilibrio y continuan viviendo su alegre vida presente

Buenas salenas cronopio, cronopio y después un canto mágico mientras se observa el sol; catársis y vida propia, buena vida propia

Hace ya un tiempo que no escribo sobre como me siento, aún tengo poco tiempo pero ahora más sentimientos, unos, de hecho, muy bonitos que florecen como poesía por que son poesía y pueden dubujarse en tonos de marrón o rosado mientras brilla el sol

He decidido dejar sueltos mis recuerdos por mi casa y que corran por ahí y formen algarabía, pero no tendré más tiempo cierto que el mágico presente que me hace sonrreir y, bueno (anque no tenga buena voz), cantar sin sonrojo, mientras disfruto de esa poesía y, por que no, bailar tregua y bailar catala





Imagen tomada de:
http://deuntrazo.blogspot.com/2007/03/estos-das-he-estado-trasteando-bastante.html
Texto © Nelson Felipe
Basado en: "Historias de cronopios y de famas", libro de Julio Cortázar

1 comentario:

Anónimo dijo...

Y cantar tango, pero del que se posa en un naranjo en flor; de ese que rompe la copa y deja fluir su contenido por entre los dedos que ahorcan el lápiz para que escupa sus imaginantes ideas.

Igual que los cabellos metalizados y las libertades siempre juguetonas, las musas del siglo XXI.