Me encontré recostado esperando que sonara aquel bonito timbre que no iba a sonar. Yo sabía, muy dentro de mí, que no sonaría; pero no me importó, seguí recostado esperando que sonara aquel bonito timbre que no iba a sonar.
Me encontré sentado esperando que sonara aquel bonito timbre que no iba a sonar. Yo sabía, muy dentro de mí, que no sonaría; pero no me importó, seguí sentado esperando que sonara aquel bonito timbre que no iba a sonar.
Me encontré de pie esperando que sonara aquel bonito timbre que no iba a sonar. Yo sabía, muy dentro de mí, que no sonaría; pero no me importó, seguí de pie esperando que sonara aquel bonito timbre que no iba a sonar.
Me encontré caminando esperando que sonara aquel bonito timbre que no iba a sonar. Yo sabía, muy dentro de mí, que no sonaría; pero no me importó, seguí caminando esperando que sonara aquel bonito timbre que no iba a sonar.
Me encontré frente a ti esperando que sonara aquel bonito timbre que no iba a sonar. Yo sabía, muy dentro de mí, que no sonaría; pero no me importó, seguí frente a ti esperando que sonara aquel bonito timbre que no iba a sonar.
Y entonces me detuve, más por tus ojos que por la convicción de que no sonaría. Que no le vería. Que no le sentiría.
Y fue ahí, cuando descubrí que no importa lo que pase, tus ojos siempre derribarán mis convicciones y detendrán mi espera.
Aahhhhhh!
No hay comentarios:
Publicar un comentario