sábado, enero 10, 2009

Iluminada Sensación


"El ánimo gozoso hace florida la vida; el espíritu triste, marchita los sucesos." Salomón

Hace no mucho tiempo, me encontré sentado sobre el prado en un lugar muy familiar, rodeado de muchas formas de vegetación y con un imponente atardecer frente a mi; los rayos del sol se metían por entre las blancas nubes y parecían perforarlas, como en cualquier melancólica producción hollywoodense. Había también una atmósfera limpia, un perfecto cielo azul con unas pocas nubes como algodón fino. Corría un viento bastante fuerte, que traía entre sus bucles aromas lejanos y contradictorios, sonidos perdidos en tiempos vividos, recuerdos cambiantes de calores pasados y otras tantas sensaciones que no recuerdo haber sentido, pero que estoy seguro de haberles percibido allí.

Yo, en medio de ese paraíso mítico, pero real; sólo conseguí acercar mi bolso y buscar en él mis gafas oscuras, lo hice para que nadie notara que cerraría mis ojos; aparté de nuevo mi maleta y me apoyé sobre mis manos puestas detrás mio, cerré mis ojos buscando una mejor interiorización de mi, y sólo me dediqué a sentir el viento fuerte que soplaba, a intentar escuchar esos sonidos, identificar esos aromas, recuperar esos recuerdos y diferenciar esas sensaciones.

Con los sonidos no tuve mucha suerte, logré escuchar algunos gritos ahogados, unas palabras calladas, unas mentiras bondadosas que al final explotaron en avalanchas destructivas; también encontré algunas canciones, unos boleros, un poco de Calamaro y Fito y también algo de Sabina, una frente marchita, un depende, algo que gritaba querer tener algo con no se quien, un lado oscuro y una moneda que cae de nuevo por el lado de la soledad. Nada concluyente.

Con el asunto de los aromas fue más difícil, mi nariz no ha sido muy buena identificando, tal vez algún perfume cuya marca no creo conocer y que no podría reconocer hoy, o tal vez algún shampoo o jabones de tocador o crema de dientes que nadie sabe en que boca vino a terminar.

Vinieron los recuerdos, y ahí si tuve un problema, por que llegaron todos en montón y nada se podía diferenciar, ni casas de palomas, ni gurús, ni oráculos, ni siquiera hilos tejidos por Cloto, ni los coleccionables velos de tul roídos por gusanos; nada, no había nada, estaba todo pero no había nada, y cómo lo que es nada, lo deje a un lado, para dar paso a algo. Esperaba que ese algo apareciera.

Me quedaban las sensaciones, pero de cierta forma le temía a eso, por que son algo complicado de manejar; respiré profundo y dejé que el viento trajera las sensaciones que fueron llegando una a una, a diferencia de los locos recuerdos, la cuestión es que las sensaciones no tienen nombre y para describirlas necesecitaría muchas letras. Pero hubo una, una en especial, algo mágico, algo que me hizo sentir tranquilo, como si me quitara pesos de encima, como si me iluminara, como si me armonizara. Bello, pero tácito.

Me llene de ánimos, de energías y de fuerza renovadora, quise ser nuevo y empecé a lograrlo, para hacer que la vida floreciera y darle la razón a Salomón, por que de cierta forma, la tristeza si estaba hechando a perder los episodios neo-alimentados o los proyectos emprendidos. Asumo que esa iluminada sensación de aquella tarde tenía como fin la restauración, para terminar con la resistencia.

Creía que no aparecería de nuevo, pero me equivocaba, por que volví a percibirle, esta vez lejos de aquel lugar familiar, con atardeceres también, pero sin gafas oscuras o posibilidades de cerrar los ojos. Pero allí estaba de nuevo, haciéndome sonreír, pensando en posibles personalizaciones que tal vez se materialicen, que tal vez aparezcan.

Hace no mucho tiempo, me encontré sentado en mi cama, con una sonrisa de oreja a oreja sientiendo que la nueva vida florece y me muestra su lado azul. Había música en mis oídos y reflejos en mis pupilas, flores en mis recuerdos, suaves aromas en mi ambiente y esa, esa misma iluminada sensación que me hace creer que puedo volar como mariposa justo después de tocar la nariz cálida de quien, no siendo la más guapa del mundo, es más guapa que cualquiera.









Fotografía © Contesía de Tallulah
Efectos gráficos y texto © Nelson Felipe
Agradecimientos:
Ortografía y nomenclatura: Osmotic

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pero qué se untó mijo xD
Congratulaciones, you're improving!

Luego le comento con más calma.

Agur.

Tallulah dijo...

una moneda que cae de nuevo por el lado de la soledad...

Calamaro ♥ también está en mi blog...

es hermoso empaparse de tantos sonidos
de tantos recuerdos
y terminar con una sonrisa

me gusta mucho


y de todo corazón, espero que no se quede en sólo literatura...